El dinero de mi Afore se compone, como ya sabes, de aportaciones tuyas, de tu empleador y del gobierno. Sin embargo, aunque todos pongan, como en la pirinola, el dinero es sólo tuyo. Sólo tú decides en qué afore quieres que se inviertan esos recursos.

La propiedad individual de esa cuenta implica que tengas ciertos cuidados. Como los que le das a todos los bienes que posees: desde el traje o el vestido formal con el que vas a las bodas, hasta cambiarle el aceite al coche o regar diariamente las plantas. Porque del mantenimiento le das a tu cuenta, dependerá el monto de recursos con el que cuentes en el futuro.

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Es decir, por ley, el monto que destinamos de manera obligatoria a esta cuenta individualizada de ahorro para el retiro, que es tuya y solo tuya, es muy pequeño. Sólo representa 6.5% de tu ingreso mensual.

Mi afore da grandes rendimientos que contribuyen a incrementar en forma considerable tus recursos para el retiro, sin embargo, dado este bajo nivel de contribución, esto no es suficiente. Mientras no exista un cambio en la ley que incremente el ahorro obligatorio, tienes a la mano la posibilidad de incrementarlo, recurriendo al ahorro voluntario. Es mucho más fácil de lo que imaginas. Puedes depositar en tu cuenta en una tienda de conveniencia o hasta utilizando tu teléfono celular.

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Si empezaste a trabajar después de julio de 1997, al momento de tu retiro contarás con el dinero que se invirtió, más los rendimientos generados, mientras más tiempo tenga invertido el dinero, más serán los rendimientos que habrá generado.

No olvides que, aunque no estés al tanto de tu cuenta individual, no estés depositando ahorro voluntario, o incluso si saliste del sistema formal y llevas años sin cotizar, tu dinero seguirá ahí y seguirá, lo mejor de todo, creciendo.

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Gracias a mi afore, todos los días eres un gran inversionista, con acceso a rendimientos tan grandes como los que están reservados para los grandes capitales, para los ricos del mundo. Los comités colegiados de expertos que trabajan en las afores y sus consejeros independientes deciden en dónde invertir tu dinero, siendo constantemente supervisados por la Consar, que para ello sigue las mejores prácticas internacionales.

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