Desde la creación de la primera película, ha existido una versión que sostiene que Terminator es un plagio, esto a pesar de que en un principio James Cameron aseguró que para crearla se inspiró en sus propias pesadillas. Sin embargo, fue el propio Cameron quien más tarde desmintió esto, afirmando que se inspiró en una serie televisiva de la década de los ’60, The Outer Limits (Más allá del límite), inspirada a su vez, en un par de relatos fantásticos del escritor Harlan Elison: Soldado del mañana y El demonio con la mano de cristal.

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Por esa razón, Elison formuló una millonaria demanda en contra de Orion Pictures, en la cual exigió un fuerte arreglo económico y aparecer en los créditos de la película. Finalmente, terminado el conflicto, el propio Elison opinó que Terminator era “una buena película”.

Aunque por esta situación se ha hablado de que la película es un plagio, la realidad es que el usar como inspiración una obra para crear otra, es un procedimiento sumamente común en los autores de ficción. Además, la historia narrada en Terminator tiene muchas diferencias con Soldado del Mañana, de hecho se trata de una historia completamente diferente, quizá con la única similitud de que implica a un cyborg viajero del tiempo.

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Tiempo más tarde, cuando Terminator II fue lanzada, hubo otra demanda por derechos de autor, esta vez por parte de un australiano llamado Constantinos Kourtis y su esposa, quienes señalan que la producción de la cinta copió un modelo de un proyecto suyo, el cual habría terminado siendo el Cyborg T-1000 que aparece en la película.

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