Albert Speer fue una de las figuras más prominentes del régimen nazi hasta su caída en 1945, destacando por sus brillantes roles como arquitecto y ministro de armamento. Pero antes de ello, durante 14 años, fue militante activo del partido nazi. Tras la caída de Hitler, fue arrestado y juzgado en los juicios de Núremberg junto a famosos dirigentes nacionalsocialistas como Hermann Göring, Rudolf Hess, Karl Dönitz y otros.

Se le conoce como el nazi que pidió perdón debido a que, literalmente, lo hizo, tanto en los juicios de Núremberg como en sus memorias, y gracias a esta actitud escapó del patíbulo, a donde terminaron varios de sus camaradas.

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Además, los crímenes que se le imputaban no eran de naturaleza bélica, al menos no directamente como en los casos de jerarcas que habían estado implicados de primera mano en los acontecimientos militares que se estaban suscitando, o en decisiones de corte político como la llamada Solución Final.

Speer, no obstante, fue imputado por los cuatro cargos de los demás acusados: conspiración para perpetrar crímenes contra la paz, guerras de agresión, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad.

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Albert Speer: colaboracionismo

Es importante considerar que, durante su captura, Speer colaboró con los norteamericanos (luego de un breve período colaborando con el llamado régimen de Flensburgo encabezado por el heredero de Hitler, Dönitz), entregándoles cuantiosa información clasificada, por lo que tuvo un trato especial, que para algunos historiadores implicó también un juicio en condiciones más favorables.

Durante todo el proceso de Núremberg, Speer nunca pretendió evadir su responsabilidad como colaborador cercano de Hitler, a quien, señaló, planeó matar a principios de 1945. Finalmente, fue declarado culpable de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, siendo sentenciado a 20 años de prisión. Aún después de ser liberado, Speer continuó cuestionando públicamente su propio accionar bajo el mando de Hitler.

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Algo muy controversial en las imputaciones hacia Albert Speer es el haber sido acusado por la utilización de mano de obra judía en condiciones de esclavitud durante su ministerio, si bien la mayor parte de su carrera como nazi se había desempeñado creando edificios para el gobierno.

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